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El Maestro Sabines




Hoy, después de meses de no subir nada a este espacio ( hecho del que probablemente únicamente yo me percato) quiero dedicarle un espácio a la vida y a la poesía de Jaime Sabines, sujeto al que por muy cercanas razónes he estado redescubriendo desde hace algunos meses.

"Contrariamente a lo que por lo general ocurre, Jaime Sabines no hizo vida literaria, ni solía colaborar en revistas especializadas; se ganó la vida en actividades comerciales. La poesía coloquial, vertida en lenguaje de todos en todos los días, suspendida por una emoción amparada en el temor, encontró en Sabines un convencido partidario. Al escepticismo descarnado aúna el horror de la muerte; al disfrute de ciertos momentos, oponen la conciencia de la destrucción, y sosiega el brote de la esperanza con la imagen de la corrupción de la carne. Con tales elementos, escribió páginas que sobresalen por la peculiar emoción con que fueron concebidas. De su palabra surge un mundo en descomposición hacia el cual tiende la mano para comprobar cómo el hombre desde que nace es un símbolo de lo que pronto acaba."

A diferencia de otros contemporáneos de su epoca Sabines no hacía una poesía pretenciosa para Sabines la escritura fue nada más un testimonio de lo que pasa, jamás un acto premeditado, lo cierto es que Sabines con una metáfora urgente y necesaria intentaba desentrañar los conflictos humanos del día. Es un acontecimiento humano que se encuentra en todos los escenarios: la calle, la escuela, el parque, el burdel, el hospital, el cine, la habitación donde la vida ocurre a todas horas.

Vivía como en un eterno conflicto, que no lo hacía ni infeliz ni le provocaba sufrimientos. Se debatía entre el deber ser y entre el ser, solamente trató toda su vida de equilibrar esas dos caras de la misma moneda.

Desde Horal y La Señal , Sabines ha pretendido una sola cosa: desquitarse, tomar la revancha, vencer en el poema a la impotencia. En él la piedad se contamina de odio, y la devastación no esta exenta de ternura.

Octavio Paz escribió con enorme tacto: "Jaime Sabines es uno de los mejores poetas contemporáneos de nuestra lengua. Muy pronto, desde su primer libro, encontró su voz. Una voz inconfundible, un poco ronca y áspera, piedra rodada y verdinegra, veteada por una líneas sinuosas y profundas que trazan en los peñascos el rayo y el temporal".

Metaforizó la vida sin mucho retórica. Asumía las palabras frotandose las manos y el corazón.

Era un impecable artesano de la metáfora. Aunque en muchas oportunidades la poesía venía a buscarlo, lo sorprendía en la madrugada, llegaba como un viento rápido, se aparecía por ráfagas, no aclaraba dudas ni daba explicaciones y con prontitud Sabines se apresuraba con papel y lápiz, tratando de capturar ese oleaje de imágenes envolventes y bruscas o como el mismo lo dijo:

"En mis años de estudiante, cuando vivía en las calles de Cuba, me desperté como a las dos de la mañana. Encendí la luz, tomé mi libreta y escribí:

El mar se mide por olas
El cielo por alas,
Nosotros por lagrimas.
El aire descansa en las hojas,
El agua en los ojos,
Nosotros en nada.
Parece que sales y soles,
Nosotros y nada.
Después de caligrafiarlo, apagué la luz y me volví a dormir."

Mucho de los poemas de Jaime Sabines son producto de su experiencia personal. Surgen para saldar cuentas con su estado de animo, para dejar en claro sus sentimientos abismales ante las situaciones difíciles que le toca vivir era un poeta natural atrapado en la reseda de la vida sin afeites ni máscaras, sin embargo cuando Sabines asumía el poema como filosofía de vida, como argumento de amor, dolor y rabia conseguía unos poemas de aquilatada pulcritud y belleza como "Los amorosos" por el cual se dice que a Sabines "se le fue perdonado todo". En lo que a mí respecta creo que no es la mejor de sus poesías, pero si una de las mas honestas y de mayor trascendencia, ya que en el Sabines se deshace un poco de la metáfora rebuscada para expresar su sentir genuino y a la vez colectivo del amor.

Desafortunadamente ya hace mas de 10 años de la muerte de Jaime Sabines, motivo por el cual el Congreso de Chiapas decretó que el 2009 es el año del poeta chiapaneco. El Congreso del Estado también acordó elevar en letras de oro, en el recinto del Congreso del Estado de Chiapas, el nombre de Jaime Sabines.

Finalizo transcribiendo su poema " Los amorosos" por el cual tengo un gusto especial debído a que me trae muy gratos recuerdos. Ya qué leí por casualidad o causalidad el primer verso, escríto sobre la pared de una estación del metro en Distrito Federal, justo cuando caminaba pensando en las contrariedades de la vida.


Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.

Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor.

Los amorosos viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
No esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
Los que siempre —¡qué bueno!— han de estar solos.

Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.

En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.

Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.

Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos, a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.

Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios una canción no aprendida
Y se van llorando, llorando
la hermosa vida.

Dejo también una liga en donde se puede encontrar toda su obra.